Juan José de los Reyes Martínez Amaro (3 de enero de 1782 en San Miguel el Grande, Guanajuato - 26 de julio de 1863), apodado el Pípila por su «cara de guajolote»; fue un oriundo del poblado de Valenciana, barretero en la mina de Mellado e insurgente en la Independencia de México.
Era hijo de Pedro Martínez y María Rufina Amaro. Estudió en su ciudad natal, pero en su juventud entró a trabajar a las minas de Guanajuato, como barretero y después encargado de un grupo de barreteros, a los que manejaba como jefe inmediato.
Fue según la leyenda compadre del intendente Riaño, de la Alhóndiga de Granaditas.
Juan José de los Reyes apoyaba la causa independiente ya que en esos tiempos eran rudamente castigados por oponerse al rey Carlos III; y por la violenta autoridad de Riaño.
Juan José de los Reyes Martínez Amaro decidió unirse a las filas insurgentes, donde conoció a Miguel Hidalgo, y junto con el cual participó en la Toma de la Alhóndiga de Granaditas -fortaleza en la cual se almacenaban granos para el tiempo de escasez.
Todos los embates insurgentes contra la Alhóndiga resultaron inútiles, hasta que Hidalgo y los jefes insurgentes opinaron que sólo podría tomarse la alhóndiga si se quemaba su puerta principal, por la cual podrían pasar los asaltantes.
Juan José de los Reyes Martínez arengaba a algunos soldados, y según se cuenta, Hidalgo lo llamó y le habló de la necesidad de quemar la puerta.
El Pípila dijo que él lo haría, se cubrió la espalda con una losa y tomando una antorcha encendida de las que usaban los mineros en los túneles y un puñado de varas de ocote, se dirigió a la puerta, entre una lluvia de balas, le prendió fuego, esperando por casi siete minutos para que la gran puerta cediera.
La Alhóndiga pudo así ser tomada, pero la guarnición realista y los refugiados españoles en ella fueron masacrados, excepto el intendente Riaño, que había caído en el combate.
Formó parte de las filas del ejército de Miguel Hidalgo, y participó en la Toma de la Alhóndiga de Granaditas.
Se dice que murió a causas de polvo y gases de la mina a la que regresó a trabajar años después.
Falleció el 26 de julio de 1863.
LA OTRA HISTORIA DE MEXICO
SOBRE "EL PÍPILA"
Hace poco un periódico local publicó que LOS ALUMNOS MEXICANOS habían quedado calificados en Pruebas de Capacidad Académica, en el lugar Núm. 56 (de un total de 63 países), denotando con ello un bajísimo índice de conocimientos, principalmente en Matemáticas e Historia.
Lo que a continuación se narra, sucedió en Monterrey ...
La semana pasada, llegó un inspector de la SEP a la Secundaria Federal Técnica No. 54, y le hizo saber al Director de la misma que el motivo de su visita era tomar un reporte de evaluación sobre el conocimiento de los alumnos, principalmente en Historia (que era una de las áreas en las que más mal habían salido).
El Director lo llevó a uno de los salones de clase y ahí lo presentó con el Prof. Pablo Torres, quien era el que impartía dicha materia y le explicó el motivo de su visita.
Acto seguido y después de hacerle saber al Prof. Torres cómo se haría la evaluación, le pidió que le proporcionara la lista del grupo y el Inspector, eligió un chico al azar a quien le hizo la siguiente pregunta:
Joven Luis Sáenz :
Me podrías decir el nombre de la persona que quemó la puerta de la entrada de la Alhóndiga de Granaditas?
El joven bajó la cabeza y después de un rato era notorio que estaba muy nervioso, pues el Inspector notó que estaba sudando.
Le dijo: -bueno, si no me puedes decir el nombre, dime al menos su "apodo"
El joven muy nervioso responde: -'la verdad no lo sé Sr. Inspector, pero le aseguro, por mi madre santa, que YO NO FUI'
En seguida otro joven toma la palabra y dice: '
Inspector, yo conozco a Luis desde hace más de 5 años y es uno de los chicos más tranquilos de ésta colonia, yo le puedo asegurar que EL NO FUE'.
El Inspector, frunce el seño, y conteniendo el enojo, pues imagina que se trata de una broma, les ordena:
- 'Por favor salgan ambos y váyanse de inmediato a la dirección, en un momento los alcanzaré y allá hablaremos', así los chicos toman sus cosas y abandonan el salón.
El Profesor Torres interviene y le dice al Inspector:
-'Sr. Inspector, estoy seguro que ellos no fueron, ambos son muy tranquilos y si no se saben el apodo, ni el nombre del que quemó la puerta de la Alhóndiga, es porque ellos no se juntan con pandillas.
Estoy casi seguro que eso más bien lo hicieron los del turno de la tarde.'
El Inspector ya para ese momento no se puede contener y sale hecho una furia hacia la Dirección.
Ahí le hace saber al Director que levantará un reporte pidiendo la remoción del Prof. Torres.
El Director le dice: -'Le pido Sr. Inspector que NO haga eso. El Prof. Torres aparte de impartir la materia de Historia, también imparte: Biología, Civismo y Literatura, nunca falta a clases y ya lleva aquí 14 años trabajando.
En ésta colonia, no es fácil conseguir maestros, además mire Ud. tenemos el problema del Sindicato, también se nos echarían encima.
Mejor dígame qué tan dañada quedó la puerta por el incendio y veremos si se puede reparar, y si no, pues ya en última instancia, hacemos una coperacha entre maestros y padres de familia y mandamos comprar una puerta nueva para la Alhóndiga, total: qué tan cara puede salir la chingadera esa?

